Arte Clásico (1000 a.C – 300 d.C)

Este trabajo pretende acercarse, en su modestia, al floreciente arte que se produjo en Grecia y Roma en la Historia Antigua. Estas dos civilizaciones, base de la cultura occidental actual, crearon un arte que dejó una muy profunda huella en la Historia, y que influyó sobremanera en todo el Arte Occidental. Ese arte, reflejo de dos culturas con un gran avance cultural y social ha sido, es y será el referente de todas las civilizaciones venideras que han bebido de la riqueza clásica. El trabajo está estructurado según las tres artes figurativas: la arquitectura, la escultura y la pintura; además de un apartado sobre la influencias que recibe el arte clásico, y la conclusión. En cada apartado comparamos las características del arte Griego y del Romano, tan parecidos pero a la vez tan diferentes. El objetivo de este trabajo es, a partir de unos datos objetivos, sacar conclusiones sobre la importancia de este arte en nuestro arte y el que nos precedió.

ARQUITECTURA

GRECIA

Los griegos, después de conocer los templos pétreos de los egipcios, comenzaron en el siglo VII a.C. a construir sus propios templos en piedra, con un estilo propio y específico. Utilizaron la piedra caliza en el sur de Italia y Sicilia, el mármol en las islas griegas y en Asia Menor y la caliza revestida con mármol en el continente. Más tarde levantaron sus edificios principalmente de mármol.

En las polis griegas el centro de la vida urbana era el ágora o plaza pública. En ella se desarrollaba la vida económica, política y religiosa de la polis. Era el lugar predilecto de los hombres para reunirse y charlar de los más diversos asuntos. Los mercaderes se instalaban en el ágora, en pequeños tenderetes de madera. Una de las más construcciones más características del ágora es la stoa, edificio de planta rectangular estrecha que podía llegar a tener dos pisos. Su finalidad solía ser la de proporcionar un refugio frente a la lluvia o el sol a las personas del mercado. Otro edificio propio del ágora era el Bouleuterion, o edificio del Consejo Municipal. No faltaban tampoco en el ágora las bibliotecas, como la famosa biblioteca de Panteno o de Éfeso; los gimnasios; las torres de los vientos (edificios donde se colocaban relojes de sol o de agua y una especie de veleta); y por supuesto los templos y altares. Así en el ágora de Atenas había un templo a Ares y otro a Apolo y un altar a los doce dioses principales.

TEMPLOS

Arte Clásico

CONCLUSIONES: INFLUENCIA DEL ARTE CLÁSICO EN LAS MANIFESTACIONES POSTERIORES

Es indudable que el arte clásico ha sido un referente de una envergadura enorme para todas las manifestaciones artísticas que le han sucedido. Es más, podemos considerar al arte clásico como el inicio deslumbrante del arte occidental, sobre el cual se ha construido toda una tradición artística de asombrosa genialidad. Vamos a ir viendo esa influencia con más detenimiento.

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, las culturas germánicas y las naciones formadas en sus territorios hasta el fin de la Edad Media, siguieron utilizando las técnicas romanas de construcción, mejorándolas en ciertos puntos. Aprovecharon los grandes inventos latinos de la bóveda y el arco. Por ello, la Edad Media bebió directamente del arte clásico, pero no por convencimiento, digamos, sino por necesidad.

Fue con el Renacimiento con el que se retomó el arte griego y romano por puro convencimiento y admiración por ellos. En arquitectura se empezaron a construir iglesias de estilo clásico, con la utilización de la bóveda a estilo del Panteón (Cúpula de la Catedral de Santa María de las Flores de Florencia, de Bruneleschi; Basílica de San Pedro de Roma, de Miguel Ángel), y los arcos de medio punto. En escultura, no sólo se tomó el tema mitológico, sino también el afán de perfección clásico (Apolo y Dafne, de Bernini).

Aunque en el Barroco se dejó de lado (no así en el caso de Velázquez), el arte clásico resurgió con fuerza en el Neoclasicismo, con un estilo oficial, dictado por Napoleón. Así se erigieron edificaciones como la Magdeleine de París, a estilo del Partenón y los templos romanos; y Les Invalides, a estilo del Panteón de Roma.

En los movimiento artísticos posteriores, aunque no se obvió del todo, el arte clásico fue dejado un poco de lado. Así, en el Romanticismo, el Realismo, el Impresionismo, el Eclecticismo, el Modernismo y las Vanguardias no se aprecian rasgos importantes herederos del clasicismo. Aunque esto fue así, es cierto que el arte clásico posibilitó la aparición de los mismos, haciendo de base.

Las aportaciones, por tanto son enormes. En el terreno arquitectónico, como hemos visto, desarrollaron unos sistemas de construcción muy avanzados, que contribuyeron al avance de la arquitectura posterior hasta nuestros días. En el terreno de modelos de belleza, el aporte es valiosísimo. Los estudios de medidas perfectas del cuerpo humano, posteriormente desarrollados por artistas como Leonardo da Vinci, han sido la base de las figuras de la pintura y escultura posteriores hasta las Vanguardias.

En conclusión, el arte clásico es una de las piezas más grandes del enorme puzzle que supone nuestra cultura y nuestro arte. Es la pieza base, mediante la cual todo encaja, sobre la cual todo se erige y se desarrolla, y sin la cual nada tendría su actual sentido.

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